¡LA TIERRA ESTÁ VIVA!

 ¿Será momento de entender que la supervivencia de la raza humana,  no es resultante de su “desarrollo” sino de el “amor” con el que nos cuida a pesar de todo nuestra maravillosa MADRE TIERRA?.

¡LA TIERRA ESTÁ VIVA!

          En 1969, el investigador británico James Lovelock (?, 1919) Químico británico. Investigador de la NASA, colaborador en diversos proyectos para hallar vida en otros planetas, lanzó al mundo científico una desconcertante hipótesis: La tierra es un ser vivo creador de su propio hábitat. A esta teoría la llamaron “Gaia” en honor a la diosa de la tierra como se le conocía en la mitología griega.

          La hipótesis Gaia,  afirma que el planeta Tierra en su totalidad, incluyendo seres vivos, océanos, rocas y atmosfera, funciona como un super-organismo que modifica activamente su composición interna para asegurar su supervivencia.

          Esta hipótesis, no solo contradecía la mayor parte de los postulados científicos precedentes, ponía en tela de juicio la intocable y sacrosanta teoría de la evolución de Darwin: “a lo largo de la historia la vida se ha ido adecuando a las condiciones del entorno fisicoquímico.”  Lovelock proclamaba justamente lo contrario: la biósfera es la encargada de generar, mantener y regular sus propias condiciones medioambientales, de forma que se produce una coevolución entre lo biológico y lo inerte.

          Planteaban, ¿Por qué la delgada atmósfera del planeta no escapa al espacio?, ¿Porque en la Tierra,  la atmósfera está compuesta por nitrógeno en un 79 %, oxigeno en un 21 % y apenas el 0.03 % de dióxido de carbono?. ¿Por qué el pH (potencial de hidrógeno o grado de acidez o alcalinidad) se mantiene neutro en la atmósfera? ¿Cómo es posible que el nivel salino medio no supere el 3.4 % cuando la cantidad de sales que lluvias y ríos arrastran hacia los océanos desde hace 80 millones de años, es idéntica a toda la actualmente contenida en ellos?¿Por qué entonces los mares no son más salados?.

     También en el permanente estado de equilibrio de un componente tan importante como el oxígeno podemos entrever la intervención reguladora de Gaia. La proporción del 21 % es la dosis optima para la vida en el planeta. Bastaría tan solo un aumento del 4 % en el nivel atmosférico actual para poner al mundo en grave peligro, porque al 25 % incluso el detritus húmedo del suelo de la selva tropical ardería como una tea al caer un solo relámpago.   

       Estos solo han sido algunos ejemplos de autorregulación que según Lovelock se vale la biosfera para hacer de este planeta un mundo confortable y parece que funcionan a pesar de las grandes catástrofes que ha sufrido la Tierra a lo largo de las eras y de las bofetadas que en la actualidad recibe con la destrucción de la capa de ozono, la lluvia ácida, el efecto invernadero, etc.

 Seguramente la biósfera también será capaz de salir indemne de la catástrofe medioambiental que desde el inicio de la revolución industrial está provocando el hombre. El planeta ha necesitado millones de años para convertir un infierno de fuego y cenizas en un paraíso de océanos, montañas y oxígeno. Para el creador de la Hipótesis Gaia, lo que hoy debemos cuidar,  es no alterar drásticamente aquellas regiones donde residen los circuitos primarios del control planetario: el cinturón de selvas tropicales y las plataformas continentales. Si queremos que nos siga cuidando nuestra Madre Tierra, esta es nuestra tarea.

Acerca del autor

Carolina Miramontes

Especialista en el tratamiento biológico de las aguas residuales con más de 20 años de experiencia.