HABLANDO DE BIO-DESCONTAMINACIÓN: “El Támesis”

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Londres, que supo ser la primera ciudad industrial del mundo y vivía el flagelo de la niebla como si fuera un inevitable mal geográfico, convirtió al Támesis en un río nauseabundo y tan solidificado que casi se podía caminar sobre él, si es que alguien hubiera querido caminar sobre un área casi radioactiva. Fue declarado muerto durante décadas. ¿Y ahora qué pasa? Hoy la nueva Londres es atravesada por un Támesis de aguas claras donde no sólo se propicia la navegación deportiva sino también la pesca.  Truchas gordas y relucientes y en los viejos muelles, convertidos ahora en ensenadas barriales, donde se bañan los niños como en las épocas anteriores a Charles Dickens.

¿Acaeció un milagro en Londres?

No, simplemente se tomaron las medidas adecuadas. Así como desapareció la niebla el día en que se prohibió la calefacción a carbón, el río renació el día en que se detuvieron los mismo atentados públicos y privados que anteriormente lo habían puesto en peligro de vida.  Se planificaron acciones decididas de largo alcance y de distintas características, unas de tratamientos mecánicos, otras de tratamientos bioquímicos.  Uno de los primeros pasos fue clausurar los baños de los barcos que entraban en el Támesis.  Después fue exigir que todos los  barcos tuvieran sus propias plantas de tratamiento de efluentes  abordo para inocular en ellas determinadas  bacterias. Así mismo, que todos los vertederos industriales, municipales y domésticos, trataran sus efluentes con las distintas bacterias específicas para cada caso.

Estas bacterias, ahora famosas, son la clave gracias a la cual el Támesis haya superado sus pestilencias, tornándose en un río cristalino.

En la tarea de recuperación del Támesis, actuaron varias empresas desarrollando una avanzada biotecnología para el tratamiento de residuos orgánicos, así como también en la del río Sena y en muchos otros casos relevantes a nivel mundial; utilizando el mismo procedimiento donde sin esa intervención no se seguirían ocupando las orillas amuralladas del Sena que para gran parte del mundo es sinónimo de vida galante.

Ríos cristalinos, playas limpias, las soluciones existen, seamos conscientes, es momento de actuar. Síguenos en nuestras redes y en www.sibica.net

 
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Acerca del autor

Carolina Miramontes

Especialista en el tratamiento biológico de las aguas residuales con más de 20 años de experiencia.