Estamos viviendo una época en la que la información está a nuestro alcance en cuestión de segundos, hablando de agua puedes encontrar desde ¿por qué hay agua en el mar? hasta cómo el agua cada día es más escasa en nuestras ciudades y los altos niveles de contaminación que está sufriendo este recurso.
Grandes personalidades y grupos ambientalistas publican diariamente información y recomendaciones para que apoyemos causas de cuidado del agua y denuncias de los dramas que comienzan a darse por escasez y abuso de este recurso. Los niveles de contaminación a nivel mundial rebasan por mucho la capacidad utilizada para su tratamiento; los ríos, lagunas, acuíferos y mares en el mundo, han cambiado su fisonomía de algunos años para estas fechas.
La mortandad de peces y la alta incidencia de muertes por agua contaminada, son indicadores claros de que debemos poner más atención a lo que estamos haciendo y aprovechar la facilidad que hoy existe para informarnos; pero cuidado, mucha de la información busca que consumamos productos que no necesariamente son buenos para ayudarnos a corregir esta tendencia de afectación a nuestro medio ambiente y nuestra salud.
Como dice Woody Harrelson, “Vivimos en un sistema capitalista, los medios de comunicación y la publicidad nos han convertidos en consumidores obedientes”. La manera en que estamos utilizando nuestro dinero es la clave para que comencemos a revertir esta tendencia catastrófica, ninguna empresa continuaría fabricando productos tóxicos si no los consumimos. “las compañías son muy sensibles a que compres sus productos porque si no lo haces se van a la quiebra”.
Seamos conscientes del poder que nos da ser quienes decidimos (todavía) lo que entra en nuestros hogares. Consumimos sin pensar, solamente buscando los mejores precios, productos químicos de limpieza sin saber si éstos, pueden o no dañar nuestra salud y contaminar el agua que utilizamos, ni interesarte en lo que ello afecta o no a tu entorno, sin darte cuenta del papel tan importante que tienes en la problemática que todos estamos provocando, por despreocupación y sin ser conscientes de “nuestro poder de consumo”.
La contaminación del agua, está provocada por las descargas del agua que utilizamos en casa y en nuestras empresas, y que van arrastrando residuos orgánicos y químicos que complican su degradación, debido a su toxicidad. Utilicemos productos no tóxicos, soluciones ya existen en el mercado, a precios muy similares a los que encontramos comúnmente, podríamos ayudar desde casa a no contaminar el agua que regresa a los ríos y mares.
Es un hecho que mientras sigamos adquiriendo productos elaborados por fabricantes que no se interesan por cuidar el planeta y sus recursos, ellos van a seguir enriqueciéndose a costa de nuestra salud. Tenemos el poder de revertir esta problemática. Sólo juntos podemos cuidarnos mejor, “tenemos el poder” de decidir un mejor futuro para nosotros y nuestras familias.
