Con este lema, la ONU pretende crear conciencia este año acerca de la importancia de respetar los procesos naturales para enfrentarnos a los desafíos que se plantean en torno al agua: un recurso imprescindible para el crecimiento económico y la sostenibilidad; para la seguridad alimentaria y energética; y para la salud humana y del medio ambiente, dando especial visibilidad ( entre otras), a la problemática ambiental de la contaminación del agua.

Frente a esto, la ONU propone explorar los mecanismos que posee la propia naturaleza para restablecer el ciclo del agua: apostar por la conservación de los ecosistemas, la implantación de infraestructuras ecológicas, la restauración forestal, etc.
Al respecto de este lema, es importante hacer consciencia de cómo es que se contamina el agua en nuestro país; y al menos el 30 %, (15% por descargas domésticas y 15% por descargas industriales), se inicia desde nuestras comunidades, desde donde no sólo arrojamos excesivas cantidades de residuos grasos, aceites y materiales orgánicos por los drenajes y cañerías, sino que además descargamos estos compuestos con la ayuda de productos tóxicos, corrosivos y cáusticos, (detergentes, jabones, cloros y químicos), que impiden o hacen más lenta la función de descontaminación “natural” del agua, que podrían llevar a cabo microorganismos “bacterias benéficas “ en su recorrido a los cuerpos de agua, ríos, lagunas y mares.
Entonces ¿Qué podemos hacer para evitar que se rompan éstos procesos naturales de degradación de contaminantes en el agua?, Lo primero sería informarnos y revisar nuestros hábitos de consumo de los productos que utilizamos para la higiene en nuestros hogares y empresas.
Existe evaluaciones de la biodegradabilidad y toxicidad de los detergentes que nos pueden dar información de si los productos que adquirimos son de fácil y rápida biodegradabilidad, lo que nos puede asegurar su rápida desintegración en compuestos simples e inocuos; o por el contrario, difíciles de degradar, además de ser tóxicos y corrosivos.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha promulgado protocolos de prueba que son ampliamente aceptados en la comunidad científica mundial como método superior para determinar la cinética de biodegradabilidad de compuestos químicos y su efecto ambiental.
Es importante estar informados, los principales productos químicos empleados en la mayoría de los detergentes que se venden en las tiendas y supermercados, son altamente tóxicos, contrariamente a detergentes que ya encontramos en el mercado que han demostrado ser rápidamente biodegradables, formulados a base de agentes limpiadores provenientes de recursos y extractos naturales.
Aprendamos a tener conciencia de esto, ya contamos con opciones que evitarían esta problemática y recuerda, “la respuesta está en la naturaleza”.
