Ya te hemos platicado sobre la importancia de no contaminar el agua desde nuestras comunidades y cómo podemos evitarlo, dejando de utilizar en casas y empresas, productos que sean tóxicos como los detergentes comunes que adquirimos en el súper; el cloro, los sanitizantes, herbicidas, plaguicidas, sosa cáustica etc. Pero ¿por qué la contaminación podría evitarse si dejamos de utilizar productos tóxicos?
En las actividades de limpieza desde nuestras casas y empresas, descargamos a través de drenajes, residuos de material orgánico, grasas y aceites, (nutrientes) combinados o mezclados con químicos tóxicos.
La toxicidad de los productos químicos retarda o evita que los residuos orgánicos “nutrientes”, puedan ser transformados por bacterias saprófitas o “descomponedoras” (del griego sapros, “podrido” y fitos, “plantas”) en humus o lodo que podría servir para alimentar a seres vivos y plantas nuevamente. La suya es una actividad crucial en la cadena trófica o cadena alimenticia, pues es el primer paso del proceso alimenticio, “la descomposición”.
Muchos de nosotros consideramos que todas las bacterias son sólo malas para nuestra salud, lo que viene provocando desde hace muchos años, los mensajes televisivos que patrocina obviamente para fines e intereses propios, los fabricantes de químicos y de medicamentos.
«Solemos relacionar la palabra bacteria o microbio con enfermedad ¡cuando son justamente la vida! Usted es un saco ambulante de bacterias» le dijo en una ocasión a un entrevistador, Lynn Margulis; la más ardiente defensora de los microorganismos y dedicó cientos de páginas y conferencias a reivindicar su papel fundamental en la evolución de la vida y en el mundo que hoy habitamos. «Las bacterias fueron las inventoras, a escala reducida, de todos los sistemas químicos esenciales para la vida», afirma en el libro Microcosmos, escrito junto a su hijo Dorian Sagan. «Esta antigua y elevada biotecnología condujo al desarrollo de la fermentación, de la fotosíntesis, de la utilización del oxígeno en la respiración y de la fijación del nitrógeno atmosférico».
De lo que te estoy hablando, es de una nueva “tecnología biológica” que podemos utilizar desde nuestras casas y empresas para tratar o limpiar el agua que utilizamos, a la misma velocidad en la que la contaminamos.
La “Bioaumentación” o siembra de bacterias descomponedoras, benéficas en los drenajes de casas y empresas, puede ayudar a digerir las grasas pegadas en drenajes, evitar gases malolientes al digerir de manera acelerada el material orgánico en descomposición y evitar así que este material en descomposición lenta, sea alimento para bichos molestos; por lo que nos conviene evitar lo más posible químicos tóxicos en las descargas.
Estamos frente a un parteaguas, y debemos decidir si continuamos creyendo todo lo que nos venden en la tele o comenzamos por conveniencia propia a informarnos mejor de lo que son las bacterias, estos pequeños seres vivos sin los que no podríamos habitar este planeta y que nos pueden ayudar, con costos muy inferiores a los que nos tiene acostumbrados la industria química, a descontaminar el agua que ocupamos en nuestras comunidades y enviamos con tóxicos a los ríos, lagunas y mares, a fin de revertir en poco tiempo todo el daño que sin saber, hemos venido provocando.
