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Utilizamos agua para nuestra higiene personal, para alimentarnos y para la producción y limpieza de equipos, áreas de servicio, etc. El agua como solvente universal, nos ayuda también a transportar fuera de nuestras casas y empresas, los residuos orgánicos e inorgánicos que desechamos.
Estos residuos, a través de tuberías y cañerías, son alejados y acercados a cuerpos de agua, donde lo ideal sería que llegaran transformados nuevamente en agua limpia. Sin embargo la degradación de estos residuos a compuestos simples, sólo pueden hacerlo bacterias, que requieren para realizar esta función (de digestión o degradación acelerada) de condiciones o factores como:
- Oxígeno disuelto, suficiente para permitir el crecimiento bacteriano que sea capaz de degradar rápidamente el material conducido en los drenajes.
- Que la temperatura en el compuesto de agua y materia orgánica no sea menor a 5ºC, ni mayor de 45ºC.
- Que no haya toxicidad alta en el efluente.
Por lo tanto, es común que la función de degradación o descomposición biológica en drenajes y cañerías, se vea complicada cuando éstos factores no se cumplen, provocando que las bacterias, (que son seres vivos que respiran y digieren o comen vorazmente), se limiten a sobrevivir o a tratar de mantenerse vivas ante condiciones adversas.
La degradación lenta de residuos en aguas residuales, debido a éstas condiciones adversas, sólo puede ser realizada por bacterias que son capaces de funcionar sin oxígeno. Las consecuencias de esta descomposición lenta son gases malolientes, y tiempos de degradación mayores a 30 días; Casos de éstas características son comunes en nuestras grandes ciudades, donde descargamos excesos de material orgánico desde nuestras casas, acompañados de químicos tóxicos por cañerías donde hay poco oxígeno y temperaturas altas o muy bajas.
Por otro lado, una degradación acelerada de residuos orgánicos en efluentes domésticos o industriales, realizada por bacterias que tienen oxígeno suficiente, temperaturas adecuadas y baja toxicidad, puede ser realizada en un lapso de 12 a 24 horas.
Es aquí donde podemos hacer uso de la nueva tecnología llamada BIOAUMENTACIÓN,( en la que agregamos millones de bacterias preparadas para soportar condiciones severas, combinadas con bioestimulantes y micronutrientes). Esta tecnología no sólo resulta eficiente y fácil de aplicar, también es muy económica y puede ayudarnos a evitar malos olores, por gases que salen de los drenajes (por descomposición lenta) y a evitar la reproducción de bichos molestos.
Imagina la gran diferencia de transformar 1000m3 de agua utilizada para el lavado de equipos en industria de alimentos, enviados a plantas de tratamiento biológicas, aireadas 24 horas al día y donde se controla la toxicidad, contra 1000m3 de aguas descargadas a drenajes saturados de grasas y materia orgánica degradada lentamente, lo cual se puede llevar más de un mes.
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