La nutrición hídrica que debemos tener como seres humanos de agua bien purificada, con minerales equilibrados que nos permitan contar con la energía para poder realizar con toda nuestra capacidad, nuestras actividades diarias; es un factor crítico de crecimiento y funcionamiento para nuestros niños. Una correcta hidratación durante el horario escolar es indispensable considerando beneficios como:
- Mantiene el volumen de la sangre, lo cual mantiene su energía
- Mejora su concentración y el tiempo de reacción
- Reduce el riesgo de enfermedades
- Actúa como amortiguador de los órganos
- Lubrica las articulaciones
- Purifica los riñones de sustancias tóxicas
- Equilibra los electrolitos ayudando a controlar la presión sanguínea
- Entre otras funciones importantes.
Existen deficiencias en los sistemas de dotación de agua para la población escolar, en muchas de las escuelas públicas de nivel primaria y secundaria, en el país; lo cual representa un alto riego de salud para un alto porcentaje de la población escolar infantil.
Muy seguramente cada padre de familia, se preocupa por enviar a sus hijos con botellas de agua bien purificada a la escuela, sin embargo, muchos niños, deben recurrir para hidratarse, al agua con que cuenta la escuela que en la mejor de las veces es agua purificada de garrafón, pero en muchas de las ocasiones es agua de grifo que llega sólo potabilizada y que puede estar arrastrando diversos contaminantes.
Los riesgos que existen actualmente en el agua que están bebiendo muchos de nuestros niños, es por un lado debido a que el agua purificada de garrafones no cuenta normalmente con los minerales que les nutran a nivel celular y por otro, a que el agua que llega a los grifos, viene arrastrando contaminantes como:
- Cloro, trihalometanos
- Sedimentos, Arena, Escamas
- Químicos Inorgánicos
- Plomo, Mercurio, Radón
- Pesticidas, policlorobifenilos
- Bacterias, Virus, Parásitos
- Entre otros.
Las secretarías de Salud y de Educación Pública deberían realizar análisis de laboratorio sistemáticos para determinar la calidad física, química y bacteriológica del agua que toman los estudiantes, siendo fundamental evitar el daño que el agua contaminada puede tener en el organismo de los niños, jóvenes y maestros en las escuelas del país.
En México los bebederos de las escuelas públicas (cuando los hay) son conectados a la red municipal de agua, cuando se sabe que más de 90 por ciento de esa agua está contaminada. El agua que proviene de cisternas o tinacos necesariamente, debería ser sometida a un proceso de Purificación, (filtración con carbón activado y rayos UV). Además, cada seis meses esos depósitos deben vaciarse y sanitizarse. El filtro de carbón activado debe estarse cambiando cada vez que sea necesario para que sea útil en la eliminación de materiales orgánicos e inorgánicos peligrosos, y además resulta indispensable recurrir a una lámpara UV, a fin de desactivar a bacterias patógenas y virus que pueden enfermar a nuestros niños.
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